Comidas, Viajes

Mis mejores experiencias culinarias

Siempre creí que probar comidas locales es parte esencial de un viaje porque la cocina está íntimamente ligada a la geografía, el clima y la cultura. Un viaje es la posibilidad de probar cosas nuevas que normalmente no comeríamos, o que quizás ni siquiera podemos conseguir en nuestra ciudad. No es necesario ir a restaurantes costosos, por lo menos para mi lo más importante es probar lo que comen los locales en su día a día.
Con algunas comidas queda grabado un recuerdo imborrable, esas que al cerrar los ojos puedo recrear su sabor y textura en el paladar, acá les comparto algunas de mis favoritas.

 

Pancho tradicional en Copenhague

Una salchicha que parece kanikama (rosa por fuera y blanca por dentro), salsa remoulade, mostaza, cebolla cruda picada, cebolla frita y pepinillos agridulces. Es el almuerzo típico del oficinista danés y el hot dog más rico que probé en mi vida, superando ampliamente a cualquier afamado frankfurter.

 

Sushi en Miami

Una amiga que vive en Miami me prometió que mi iba a llevar a probar el mejor sushi del mundo. Nunca fui a Japón como para comparar pero debo decir que este superó todas mis expectativas. Pescado fresco en serio y rolls preparados a la vista en un lugar modesto donde el protagonista es el pescado.

 

Gelato en Reggio Calabria

Un gelato per giorno me dije al llegar a Italia la última vez, y el día uno fue el mejor de todos. En Cremeria Sottozero pedí un cucurucho de chocolate y semifreddo de tiramisú con crema arriba (casi del tamaño de mi cabeza). Nunca en mi vida comí un helado tan cremoso, hasta tenía esos agujeritos de aire típicos de una mousse. Mi cara en la foto lo dice todo, #extásis.

 

Pescado frito en Johnny Cay

Durante nuestra estadía en la isla colombiana de San Andrés hicimos una excursión a Johnny Cay, una mini isla super paradisíaca en medio del mar de los siete colores. Allí nos ofreció el almuerzo Raúl, un habitante local con toda la simpatía que se puede esperar de un caribeño. Comimos un pescado frito con arroz, plátano y ensalada. Recién sacado del mar, estaba increíblemente fresco y perfectamente acompañado, aunque debo admitir que el contexto ayudaba un montón a mejorar cualquier experiencia culinaria.

 

Queso de cabra en Split

En el antiguo Palacio de Diocleciano hay un mercado que todas las mañanas ofrece productos frescos: frutas, verduras y pescado directo del Adriático. Decidimos surtirnos de varias de esas delicias para armar un picnic, mientras elegíamos que comprar una señora (de esas que dan mucha ternura) nos ofreció probar su queso de cabra casero. Se deshacía en pequeños grumos como un queso azul, pero de textura y sabor mucho más suave que los típicos quesos de cabra, combinado con frambuesas e higos frescos se dió la maravillosa sinestesia.

 

Pasta en Roma

Muy cerca del Vaticano hay un restaurante atendido por una pareja muy particular, Alberto y Graziela. Ella es una señora malhumorada y de poca paciencia, pero encantadoramente tana. Cuando llegamos a almorzar casi a las 4 de la tarde había una mesa larga de mexicanos cantando a los gritos y animando a Graziela, uno de ellos se lució con una versión de Cielito Lindo. El segundo espectáculo era la pasta con salsa pomodoro, casi me recuerda a las que hacía mi nonna, y ni hablar del pan con aceite de oliva y provenzal. Si vas a lo de Alberto y Graziela solo contestá si querés carne o pasta y confía, porque seguro te van a traer algo muy bueno.

 

Salmón con verduras en Helsinki

Si hay algo que me gusta hacer en los viajes es visitar mercados y probar los productos típicos del lugar. En Finlandia el pescado es una materia primera importantísima y los fines de semana los puestos ofrecen distintos platos frescos preparados en el momento. No solo era sabroso el salmón sino también las verduras que acompañaban, complementando perfectamente al pescado. No es un plato barato pero vale la pena darse el gustito.

 

Batatas fritas en Dublín

El primer día en Dublín nos recomendaron un restaurant muy conocido especializado en hamburguesas caseras, pero la indicación más importante fue que pidieramos batatas en vez de papas fritas. Naranjas, crocantes por fuera, tiernas por dentro y espolvoreadas con sal marina: el balance perfecto entre el dulzor natural de la barata y el grano de sal que explota en la boca. Necesito volver a Dublín.

 

Sandwich orgásmico en New York

Popularizado por la película When Harry Met Sally, Kat’z Delicatessen aparece en todas las guías de viaje de New York y obviamente no me quise quedar sin probarlo. El hot pastrami es un sándwich típico de la cocina judía elaborado con carne vacuna y pepinillos agridulces, aunque el pan del de Kat’z no es el tradicional no por eso es menos rico. Este hot pastrami está cargado de muchas fetas de pastrón casero para disfrutar hasta quedar bien llena. Y así claro, I’ll have what she’s having.

 

Jamón de bellota en La Boquería

Antes de llegar a Barcelona ya sabía que quería probar el jamón del que tanto me habían hablado, se trata de una variedad hecha con cerdo alimentado con bellotas, lo que le da un aroma diferente (un tanto frutado) y un sabor especial (más dulzón que el jamón tradicional). Si bien todos los jamones españoles son de buena calidad, este no me defraudó y apesar de su precio vale la pena probarlo.

 

Yogurt griego en Santorini

El yogurt en Grecia es toda una institución, mucho más espeso que el que consumimos en Argentina y 1000% más cremoso, no tiene la acidez del yogurt tradicional y el sabor es natural. En Grecia la forma típica de comerlo es con nueces y miel, y si podés hundir la cuchara en el yogurt mirando el mar es una experiencia aún más espectacular.

 

Chocolate caliente en París

Muy cerca del Louvre, sobre Rue du Rivoli hay una confitería y chocolatería de estilo rococó que ofrece chocolate caliente con todas las letras, porque no se trata de leche chocolatada sino que es una bebida bastante espesa y de sabor muy intenso elaborada con chocolate de excelente calidad. Para tomar en invierno y no más de un vaso porque es realmente muy pesada, amantes del chocolate están avisados: proceder con precaución.

Lo que nos queda de los viajes son las experiencias vividas, el recuerdo de aromas y sabores únicos es algo imborrable si vivimos cada aventura con los sentidos a flor de piel. ¿Para vos cuál es ese sabor inolvidable que recordás de un viaje?.

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